Los centros de día son un recurso para la atención diurna de personas mayores con algún grado de deterioro físico o cognitivo. Con el objetivo de fomentar el mayor nivel posible de autonomía, estos espacios ofrecen a los usuarios apoyo y seguimientos personalizado, además de actividades enfocadas en sus necesidades individuales.

En este sentido, los centros de día trabajan en desde varios ámbitos:

  • Atención integral: los centros de día se rigen por un enfoque biopsicosocial, es decir, la atención a la salud de las personas mediante servicios y actividades centradas en las necesidades físicas, psicológicas, cognitivas y emocionales concretas de cada usuario.
  • Prevención: la seguridad y la adaptación del entorno son esenciales en los centros de día, tanto en la interacción entre trabajadores y usuarios como en sus instalaciones.
  • Seguimiento: atención y asesoramiento personalizado de los problemas médicos o sociales que el usuario pueda tener, incluso fuera del centro.
  • Rehabilitación: con el objetivo conservar y recuperar la autonomía personal, los centros de día trabajan en la rehabilitación funcional y cognitiva de sus usuarios para prevenir la progresión de las situaciones de deterioro.

Además de la atención asistencial a mayores, otra de las cosas que definen qué es un centro de día es el apoyo a la familia o cuidadores del usuario. En concreto, el centro se encargará de informar al entorno del anciano sobre las actividades diarias, la evolución del mayor y posibles cuestiones relacionadas con el usuario, como cambios en el estado de ánimo o problemas de actitud ante dinámicas de grupo, entre otras.

Diferencias entre Residencia y Centro de Día

Los familiares o las propias personas mayores pueden verse en la situación de tener que decidir entre acudir a un centro de día o una residencia. En estos casos suelen surgir varias preguntas, sobre todo, relacionadas con las diferencias que existen entre ambos entornos asistenciales.

Estas son dos de las principales diferencias entre lo que es un centro de día y una residencia para personas mayores:

  • Tiempo de permanencia: los centros de día son entornos de atención diurna en los que los usuarios deciden su horario de actividades y el tiempo que quieren pasar en el establecimiento, pero siempre duermen en su domicilio. Sin embargo, en las residencias la estancia dura las 24 horas del día y puede ser temporal o permanente, según la situación del usuario.
  • Enfoque de la atención: las residencias son un entorno creado para la asistencia total a personas con un alto grado de dependencia. Por el contrario, los centros de día cuentan con un modelo de atención enfocado en rehabilitar las capacidades y conservar la autonomía de los usuarios.

En resumen, podemos definir un centro de día como un espacio diurno especializado con el objetivo de favorecer la autonomía de los adultos mayores desde el ámbito físico, cognitivo y funcional. Por otro lado, las residencias son un lugar de convivencia para personas con un alto grado de dependencia, es decir, que requieren de una asistencia continua las 24 horas del día.

 

Cuándo es el momento adecuado

Como ya hemos mencionado, los centros de día para mayores son lugares de rehabilitación y atención integral. Por este motivo, debemos plantearnos asistir a estos centros cuando, nosotros mismos o algún familiar, empecemos a sufrir de algún grado de dependencia, ligero o moderado, como por ejemplo personas en una de las primeras fases del alzhéimer.

En este sentido, los centros de día son un recurso intermedio, ya que otorgan a los mayores una asistencia integral, apoyando en su cuidado a familiares y cuidadores, pero con el objetivo de que estos permanezcan el mayor tiempo posible en sus domicilios.

Una vez hemos decidido que es un centro de día la opción correcta para nuestra situación, lo siguiente es solicitar el acceso a este servicio. Para ello, el familiar o usuario interesado debe rellenar un formulario de registro y aportar la documentación necesaria que el centro le hará saber.

Asimismo, los usuarios interesados en los centros de día deben tener más de 65 años, aunque hay excepciones. Respecto a otros requisitos, estos dependen del tipo de servicio, lo que explicaremos más adelante.

 
Ventajas de los centros de día

Al tratarse de espacios pensados para mejorar la calidad de vida de las personas mayores, los centros de día cuentan con varias ventajas, por ejemplo:

  • Aportan posibilidades de aprendizaje, diversión y mejora de la salud.
  • Ayudan a ralentizar la evolución de enfermedades como el alzhéimer.
  • Proporcionan un seguimiento personalizado de la salud física, psicológica, cognitiva y social del mayor.
  • Ofrecen tratamientos no farmacológicos.
  • Promueven y fomentan las relaciones sociales, previniendo el aislamiento.
  • Evitan el síndrome del cuidador, disminuyendo la sobrecarga que pueden llegar a ocasionar los cuidados de una persona dependiente.
  • Previenen caídas y accidentes, gracias a sus instalaciones adaptadas y el continuo acompañamiento de los profesionales.

Respecto a la ventaja más destacable de todas, los centros de día permiten a las personas mayores mantenerse en sus domicilios durante el máximo tiempo posible. Esto significa que, además de contar con la atención de un equipo sociosanitario especializado en gerontología en las instalaciones del centro, también pueden disfrutar de su independencia funcional en sus casas.

 

Qué servicios prestan

Un centro de día es un entorno de atención a mayores con una leve pérdida de autonomía, sus servicios están diseñados para mejorar la calidad de vida e independencia de los usuarios. En este contexto, es fundamental conocer el centro de día requisitos para garantizar una atención adecuada y personalizada. En este sentido, podemos dividir los servicios de los centros de día para mayores, considerando los requisitos esenciales, en asistenciales y terapéuticas

Mientras que los servicios asistenciales están destinados a la atención de los usuarios, los servicios terapéuticos son las actividades o talleres que el centro dedica a la rehabilitación del mayor. Entre las prestaciones de los centros de día, podemos encontrar:

  • Transporte adaptado para ir y volver del centro.
  • Asistencia médica y de enfermería.
  • Actividades de terapia ocupacional y fisioterapeuta.
  • Cuidado de la alimentación e higiene personal.
  • Dinamización sociocultural y actividades de ocio.
  • Atención social y familiar.
  • Otros servicios opcionales como peluquería, podología, etc.

A parte de todo esto, los centros de día para mayores también ofrecen servicios de teleasistencia para ayudar y a atender a los usuarios sin necesidad de que estén en sus instalaciones. En este sentido, la teleasistencia contribuye a retrasar el ingreso de los mayores en residencias, favoreciéndoles pasar más tiempo en sus domicilios con seguridad y autonomía.

 

Tipos de centros de día

Los centros de día, al igual que las residencias, pueden ser de diferente carácter según su titularidad:

  • Públicos: son gestionados por empresas especializadas en ello y por la Administración pública.
  • Privados: el propio centro se encarga de la financiación y gestión de las plazas.
  • Concertados: la gestión de estos centros está en mano de empresas privadas, pero las plazas están financiadas por las instituciones públicas.

Además de por la financiación y el precio, los centros de día públicos también se diferencian del resto por los requisitos que necesitas para obtener plaza. En este aspecto, cada Comunidad Autónoma regula los centros de día y, por tanto, los requisitos son diferentes en cada territorio.

No obstante, en líneas generales, los centros de día público exigen al usuario lo siguiente:

  • Certificar que padece algún grado de dependencia física o cognitiva.
  • No padecer enfermedades infecto-contagiosas, ni trastornos mentales graves.
  • Ser pensionista, cónyuge de pensionista o tener derecho a prestaciones sociales del Imserso.
  • Residir en el municipio donde se solicita la plaza.

En cambio, en los centros de día privados no hace falta que la persona interesada tenga un certificado de dependencia, es decir, hay plaza libre se puede ocupar.

 

Quiénes deben ir a un centro de día

Aunque los centros de día se dirigen principalmente a personas mayores de 65 años, hay usuarios con una edad inferior que requieren de este servicio por circunstancias de salud o por padecer cierto grado de dependencia.

En estos casos, las personas menores de 65 años pueden beneficiarse de las instalaciones de los centros de día para realizar ejercicios y actividades de rehabilitación que les ayude a conservar o mejorar su autonomía.

A parte de estos casos excepcionales, el perfil general de los usuarios de esos centros es una persona dependiente, leve o moderada, con una condición de salud que requiere de una asistencia que, debido a una determinada situación personal o familiar, no puede recibir por completo en su domicilio.

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