A menudo, cuando observamos a nuestros mayores nos damos cuenta de que cada vez andan más cabizbajos, que sus hombros están encorvados y que les cuesta mucho mantener una postura relativamente recta y erguida. ¿A qué se puede deber esto?
El progreso de nuestra curvatura torácica está estrechamente ligado al envejecimiento, por lo que es normal ir encorvándose poco a poco a medida que avanzan los años y, sobre todo, durante la vejez. Pese a que esto se trate de algo completamente normal, es cierto en que ciertas personas la curvatura es bastante más pronunciada que la del resto. A esto se le llama hipercifosis degenerativa y se trata de un aumento excesivo de la convexidad en la curvatura de la columna torácica que avanza de forma progresiva. La realidad es que el 50% de los adultos la padecen.
A pesar de tratarse de algo ligado al envejecimiento, existen distintos factores que aceleran o agravan la aparición de hipercifosis. A continuación, hablaremos un poco de alguno de ellos:
POSTURA CORPORAL INCORRECTA
En un primer momento, una mala postura en flexión torácica se puede revertir con facilidad. Pero cuando esta se ha dado durante años, se tiende a provocar una disminución de la movilidad y la postura adquirida se refuerza de forma que se acaba estableciendo de forma permanente.
OSTEOPOROSIS
La osteoporosis es un padecimiento que adelgaza los huesos y puede causar la curvatura de la columna. Es muy común en las mujeres de avanzada edad y en las personas que consumen corticosteroides durante mucho tiempo.
FRACTURAS PREVIAS
Las vertebras fracturadas o aplastadas pueden acelerar o agravar la curvatura de la columna. Asu vez existen algunas enfermedades en las que las vértebras crecen en forma de cuña, como lo son las enfermedades de Scheuerman o de Pott.
La realidad es que, aparte de una clara consecuencia física y una deformidad visible, la hipercifosis acarrea muchísimos más problemas en nuestros cuerpos:
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DISMINUYE LA FUNCIÓN PULMONAR
Nuestra función respiratoria se ve reducida debido a la deformación sufrida en la cavidad torácica ya que a causa de esa curva dorsal aumenta el declive pulmonar al restringir la capacidad inspiratoria.
CONSECUENCIAS GINECOLÓGICAS
El prolapso o la incontinencia urinaria suelen surgir ya que la hipercifosis puede afectar también a la cavidad abdominal (al suelo pélvico, en particular). A causa de la hipercifosis las fuerzas compresivas sobre la cavidad abdominal y el suelo pélvico aumentan predisponiendo a estas dos afecciones ginecológicas.
PROBLEMAS GASTROINTESTINALES
La hipercifosis altera la caja torácica y a esto están vinculados varios problemas gastrointestinales: hernia de hiato, reflujo esofágico, dificultad de deglución…
Los correctores posturales son una muy buena opción para prevenir la hipercifosis. Estos son una prenda sencilla pensada para que la espalda hombro y cuello permanezcan, ejerciendo una suave tracción, en una postura natural respetando las curvas propias de la columna vertebral.
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