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Aunque la tercera edad es diferente en cada individuo y está estrechamente vinculada al estado de salud, entorno o nivel económico, hay algo común en nuestra condición de seres humanos: todos envejecemos. Cada uno de estos períodos está condicionado por infinidad de cambios en la vida de las personas mayores que harán que la dependencia de los hijos sea mucho mayor.

Desde el momento de nuestro nacimiento somos hijos y esa condición no cambia con el paso del tiempo. Lo que cambia es el papel que asumimos con respecto a nuestros padres y que nos hace pasar de ser cuidados a ser cuidadores. Esta inversión de roles se interpreta como una muestra de amor hacia nuestros seres queridos.

No obstante, que nuestros padres con edades avanzadas estén perfectamente cuidados se convierte en una preocupación para nosotros, sus hijos. A veces, por motivos profesionales o personales, no podemos atender completamente las necesidades de nuestros seres queridos y debemos buscar otras alternativas.

 

Día del Padre: Pensar en su salud emocional

¿Estás preparado para afrontar tu papel como cuidador o cuidadora? Con independencia de los factores circunstanciales que hayan marcado la manera de envejecer de tu padre, tu presencia siempre será importante. Tanto si dispones de la capacidad suficiente para ofrecerle la atención que necesita como si recurres a los servicios de un cuidador o cuidadora profesional, es fundamental que las personas mayores perciban nuestro afecto y nuestra dedicación. Es el mejor tratamiento contra una de las peores enfermedades de la vejez: la soledad.

En el Día del Padre se resaltan todos esos valores familiares que son tan importantes para un envejecimiento saludable más allá de los procesos patológicos, fisiológicos o de adaptación característicos de esta etapa. Aprovecha esta fecha para replantearte de qué manera estás abordando el envejecimiento de tu padre y pregúntate si hay algo más que puedas hacer para garantizarle la mejor salud emocional durante esta etapa.



El desarrollo personal no se frena al hacernos ancianos y aquí tienes algunas buenas ideas con las que potenciarlo cada vez que pases tiempo con tu padre:

  • Promueve una actitud optimista. La vejez no es sinónimo de pérdidas sino de nuevas oportunidades. Los cambios son positivos.
  • Plantea un nuevo concepto del paso del tiempo, el de la experiencia, la sabiduría y un abultado equipaje cargado de recuerdos únicos.
  • Haz que tu padre se sienta el protagonista de su vejez. Esta es una etapa sensacional para plantearse nuevos retos, nuevas experiencias repletas de vitalidad.
  • Ayúdale a mantener su independencia. Un adulto que requiere de ayuda no es un adulto inútil. Intenta que tu padre se sienta activo y capaz. ¡Aún le queda mucho por ofrecer!

 

Cuando tu padre requiere cuidados en el hogar

Cuando las circunstancias no nos permiten compatibilizar nuestras propias necesidades con las de nuestros seres allegados, acudir a los servicios de atención domiciliaria se convierte en la opción más recomendable.

El cuidado de los padres a edades avanzadas es parte de un proceso natural que debemos asumir con agrado. Pero no debemos perder nunca de vista que cuidar de nuestros seres queridos es también cuidar de nosotros mismos. Si la situación te desborda, no lo dudes y busca ayuda.

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