El través de talleres impartidos en la Residencia como el Curso para los residentes “Conocemos la artritis”, tenemos en cuenta la importancia de las enfermedades osteoarticulares por el frecuente impacto de las mismas en los residentes.
También conocidas como reumatológicas, las enfermedades osteoarticulares hacen referencia a todas las patologías que involucran el deterioro y disfunción del sistema óseo y articular del cuerpo humano con la afección de sus estructuras internas y adyacentes.
La persona afectada por artrosis es un paciente crónico, con afectación articular y sistémica, con tendencia a producir incapacidades. En el curso se trataron con mayor extensión la osteoporosis, la artritis y la artrosis.
La artrosis es una enfermedad reumática crónica caracterizada por la desintegración del cartílago articular de las articulaciones que conduce a deformidad y dolor.
El cartílago es una capa que recubre la articulación que protege los extremos de los huesos y permite el fácil movimiento de las articulaciones con mínimo roce y fricción.
La osteoartrosis afecta al 90% de la población mayor de 80 años y esa es la incidencia que también podemos encontrar entre nuestros residentes.
El síntoma predominante de la artrosis es:
Las zonas más afectadas son las manos, las rodillas y las caderas, pero también afecta con frecuencia a la zona cervical, lumbar y a la articulación del hombro.
La desintegración del cartílago hace que los huesos se rocen entre sí, provocando rigidez, dolor, pérdida del movimiento en la articulación, además acentuada por la menor producción de líquido sinovial.
Considerando la prevención, hay que tener en cuenta los factores de riesgo de la artrosis, que son:
Es importante recalcar que ningún factor de riesgo por sí sólo es suficiente para causar la artrosis, sino que es más probable que sea una combinación de factores de riesgo los que en conjunto causen la enfermedad.
Hay que hacer hincapié en la importancia de la movilización de las personas afectadas por artrosis. El ejercicio físico correctamente prescrito demuestra ser un elemento coadyuvante clave en el tratamiento de las patologías osteoarticulares.
El ejercicio físico aumenta la fuerza muscular y disminuye la sobrecarga de las articulaciones artrósicas, lo que alivia el dolor y la incapacidad funcional al fomentar un aumento de la fuerza y resistencia, por lo que produce una mejoría de la calidad de vida de las personas.
El objetivo del tratamiento de la artrosis es mejorar el dolor, retrasar la evolución de la enfermedad y mejorar la calidad de vida.
El tratamiento de la artrosis se basa en medidas físicas, fármacos y cirugía.
Entre las medidas físicas que se utilizan en la residencia está:
En relación a la terapia farmacológica se utilizan:
La cirugía en la artrosis está indicada cuando el resto de los tratamientos no logra controlar el dolor o el paciente se encuentra muy invalidado por la enfermedad.
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